Aprendizaje Reflexivo: Datos importantes

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El Aprendizaje Reflexivo da cuenta la «metáfora especular»: la mente es un recipiente terso que trabaja sobre los contenidos mentales adquiridos, gracias a la experiencia interna o externa. Pensar algo es reflejarlo, verlo a través del espejo de la mente, ya no en disposición pasiva sino activa. Si quieres saber de qué se trata ¡Continúa leyendo!

¿Qué es el Aprendizaje Reflexivo?

El desarrollo diacrónico de las teorías sobre el aprendizaje, ha gestado como un punto de inflexión, la capacidad que cada individuo tiene, desde sí y por sí, de ser activo en el proceso de enseñanza-aprendizaje. No hay una escisión taxativa entre sujeto y objeto, sino que ambos términos se relacionan y configuran en una retroalimentación importante.

En este sentido, el aprendizaje reflexivo supone una presentación de la información contenida en el pensamiento, esto es, pensar en tiempo presente o examinar mentalmente la información que se posee generando como resultado, la aprehensión de las estructuras cognoscitivas del pensamiento. Es pensar inquisitivamente al propio pensamiento y lo que hay dentro de él.

Además, en el aprendizaje reflexivo, la atención se aplica como un instrumento hacia aquellas cosas que se hacen, soslayando una actitud automática a través de una aptitud receptora y activa, es decir, es el aprendizaje que se obtiene mirando a la propia mente, y se hace de él, una construcción, lo que redunda en la consecución de la capacidad crítica.

¿Qué es el estilo de aprendizaje reflexivo?

Como suele ser la regla en la ciencia pedagógica, todos sus elementos están conformados en virtud de que son tomados de la gran vastedad de otros saberes o ciencias, a esto no es ajeno el aprendizaje que abordamos acá.

Las principales herramientas mentales usadas por el estilo reflexivo, que habilitan y validan el aprendizaje, son:

  • la conciencia.
  • la exhaustividad.
  • la receptividad.
  • la cualidad analítica y crítica.
  • la capacidad de sopesar (justeza o ponderación)

Para poder desplegar las antedichas herramientas por quien posee éste estilo, son necesarias las condiciones que las contemplen, afirmen y promuevan, siendo la primera y principal la espaciosidad del tiempo: no se puede ser exhaustivo, por ejemplo, si hay escases de tiempo para serlo.

¿Qué es un alumno reflexivo?

Como se sigue de lo anterior, nuestro alumno expresará sus facultades de manera proyectiva, siendo él mismo centro de su propio aprendizaje. Por ende, la interacción entre docente-alumno, no será jerárquica sino horizontal: lo realmente importante es cómo adecúa el contenido enseñado en su propio sistema cognitivo.

En su actuación, las cualidades del alumno reflexivo como el análisis, la parsimonia, la receptividad y espaciosidad; deben ser interpretadas por parte del docente como expresión de su despliegue analítico. La planificación, preparación y profundidad son los mejores escenarios que favorecen sus dotes.

A mayor suma de variables, el alumno reflexivo necesitará mayor dimensión para actuar, ya que su constante vital es el detenimiento: “piensa antes de hacer”, “asimila antes de actuar”, “reflexiona sobre sus propios pensamientos y sobre su capacidad empática”. Como su puede notar, es un alumno crítico de su propio pensamiento.

¿Qué hacer para potenciar el Aprendizaje Reflexivo?

Para lograr la efectividad de su desarrollo, como especificaciones que lo propicien, se tiene que: 

  1. Debe promoverse la perfectibilidad de la interpretación y las construcciones que el alumno ejecuta sobre temas dados.
  2. Debe plantearse el enfrentamiento a problemas o situaciones problemáticas con sus posibles soluciones. 
  3. Debe establecerse el plano dialógico y comunicativo, logrando un intercambio de ideas.

En otras palabras, a mayor libertad que se le ofrezca a los alumnos reflexivos, establecidas previamente las “reglas de juego” de las actividades asignadas, se obtendrán resultados con los que dichos alumnos se sientan conformes.

En este sentido, se puede potenciar la capacidad reflexiva a través de la lectura y el análisis de textos filosóficos, practicar ajedrez, debatir sobre contenidos de interés, dando cuenta paso a paso, de la dialéctica del pensamiento.

¿Qué características tiene una persona reflexiva?

Una persona, a la que se le ha posibilitado desplegar un Aprendizaje Reflexivo, posee ventajas a la hora de resolver las cuestiones que sobrevengan. Entre sus características tenemos:

  • Aprovecha sin malgastar el tiempo usado en una actividad dada.
  • Ante una actividad análoga posterior, puede operar sobre los mismos mecanismos mentales usados previamente y resolverla, como por ej. ocurre en el ajedrez: muchas jugadas son memorias de un estudio previo.
  • Suelen ser personas reservadas, pero detrás de su apariencia privada; se proyectan hacia el mundo de una forma ordenada y clasificada, así como clara, profusa y ramificada.
  • Su subjetividad, a través del ejercicio teórico-práctico, tiende a la finalidad de la autorrealización
  • El crecimiento personal siempre es su norte, con un alto sentido de la responsabilidad propia y ajena.

Asimismo, los logros que se obtienen en función de la libertad de acción reflexiva, suelen ir correspondidos con la magnitud de tiempo y energía invertidos: a menor libertad, menor expectativa hay que tener sobre el resultado.

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